¿QUIEN PARA LA DELINCUENCIA?
Friday, November 16, 2007
Son tantos los flagelos que debemos padecer gracias al régimen neo-marxista de la Concertación, que fácilmente la prensa se enfoca en uno solo, olvidando los otros cien. Hoy, por ejemplo, ya nadie habla de la delincuencia.Vino el bananero Chávez, hizo lo que quiso, dijo lo que le dio la gana, se paseó como Pedro por su casa. Si no hubiera sido por la reprensión oportuna del Rey de España, quién sabe si hasta se animaba a internar armas para llevar a cabo su revolución socialista. Porque díganme ustedes, ¿qué respeto puede inspirar la señora Bachelet, enfundada en ese conjunto verde chillón con que recibió a los presidentes iberoamericanos? Sí parecía un barril envuelto en papel de regalo. ¿Es ésa la imagen tropical que queremos proyectar ante el mundo? ¿Es que acaso las aves de rapiña de la Concertación no se conforman con haber convertido el transporte público de Santiago en el hazmerreír de la región?
¿Lo ven? Hay tantas cosas que reprocharle a este (des) gobierno, que me desvié del tema central de este post: la delincuencia. Porque lo ocurrido semanas atrás con la distinguida Julita Astaburuaga, a quien un lanza arrebató su cartera Louis Vuitton en el centro, es un síntoma de lo enfermo que está este país. Porque si somos incapaces de respetar a una dama como ella, si nos atrevemos a vulnerar los derechos de un miembro del segmento ABC1 de la sociedad –aquel que conforma la gente más gente, el remanente de decencia que nos va quedando, los que mueven este país, porque eso de que todos somos iguales es una mentira más del marxismo- entonces no somos capaces de respetar a nadie. Porque fue ahí, en el centro de la delincuencia y el robo, que este malhechor llamado Yeisson –que nombre más ordinario-, con la experticia que trae en sus genes lumpenezcos, arranchó sin miramientos la cartera de Julita y sintetizó con su acto vil la decadencia del Chile de la Concertación.
¿Quién hace algo? ¿Quién comprende que cuando robamos a Julita, le robamos a Chile? De partida aquel robo descarado debió ser motivo suficiente para restituir la detención por sospecha y acto seguido recurrir al Registro Civil y detener a todos aquellos que lleven nombres como Yeisson, Braian, Bairon, Kevin, Yonn y tantos otros de aparente origen anglosajón. Qué prueba más contundente que esos nombres vulgares para saber que se trata de potenciales delincuentes. El otro día, por ejemplo, regaba el pasto de mi ante jardín, y observando la reja de 2 metros que separa mi hogar de la calle, me pregunté, ¿por qué somos nosotros lo que debemos vivir enrejados y temerosos frente al flagelo de la delincuencia? ¿Por qué no enrejar comunas completas como La Pintana, Pudahuel, Quinta Normal, Recoleta y Cerro Navia y controlar el acceso y salida de quienes viven en esos lugares? ¿No estaríamos de esa forma atacando el problema desde su origen? Tengo muchas ideas que iré dando de a poco en este blog. Se extraña la creatividad de la derecha en estos temas, esa derecha proactiva y dispuesta a solucionar los problemas reales de la gente y no aquella que se enfrasca en discusiones estériles con la Concertación. De todas formas, es comprensible; esa coalición de marxistas le saca los choros del canasto a cualquiera.
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